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Neofolklore

Ponencias para el XIX Congreso Nacional de Folklore y VIII Congreso Internacional

“El folklore en un mundo global”

 

Ponencia: Otra voz Cultural “Neofolklore” 

Autora: Susana Morales

I. Introducción

Esta ponencia tratará de servir de vínculos conceptual para todos aquellos interesados en replantear nuevos escenarios de construcciones sociales en donde lo globalizador forme parte del contexto local. El objeto de estudio es el “Neofolklore” en Latinoamérica y la construcción social del mismo. Acompañan esta descripción una presentación de diapositivas (Power Point).

En esta exposición he tomado la temática “Otra voz cultural: Neofolklore” del Eje I “Folklore: Fuentes, Teoría y Metodología” y siguiendo los desarrollos académicos actuales de la Antropología indagué contenidos culturales referidos a las construcciones sociales de artefactos culturales que se pierden y dejan de ser populares, citando variados ejemplos.

El propósito es poner de manifiesto cómo se ha ido configurando en distintos momentos históricos la categoría “innovación, renovación” y cómo la noción de “tradición” ha pasado por transformaciones, dejando hoy la propuesta teórica que pueda dar cuenta de su utilización en el contexto de un mundo globalizado.

A tales efectos abordaré el concepto del término Folklore como concepto ontológico y gnoseológico y la voz cultural Neofolklore. Asimismo, intentaré aportar reflexiones que contribuyan a comprender nuevas posiciones en un mundo globalizado e informático.

II. Desarrollo

A. Justificación

Este trabajo de investigación comienza a partir del año 1.983 porque sentí la necesidad de dar respuesta a distintos hechos que motivaron al cuestionamiento sobre el comportamiento popular del hombre latinoamericano dentro de la corriente postmoderna.

Las etapas de investigación fueron pautando mecanismos de asociación que se plasmaron dentro de modelos y estructuras propias del ámbito de la cultura y es así que la Integración surge como la temática que abarca varios espacios disciplinares en los cuales se entremezclan concepciones divergentes y emergentes que refuerzan el estudio sistemático incorporado en forma interdisciplinaria como también transdisciplinar.

Como todo aquel que se deleita con su trabajo de creación indagué siguiendo a un biólogo como Ludwig Von Bertalanffy, sabemos que la Teoría General de los Sistemas tiene como referente el estudio de los organismos vivos como así también el de la organización social en busca de una integración interdisciplinaria. Esta es una creación de la ciencia que sistematiza el paralelismo de principios cognoscitivos generales en diferentes campos de la actividad científica y social del hombre.

A otro nivel de conocimiento también indagué participando en ese universo cultural que rodea al hombre, es decir, ese universo de símbolos, al hombre gobernado por entidades simbólicas. En el análisis de la teoría de los sistemas la práctica no se limita sólo a entidades materiales como la física, biología y otras ciencias sino que es aplicable a entidades que son inmateriales y heterogéneas, por ello el hombre es parte del universo cultural.

Nuestra realidad va cambiando o renovando pautas culturales, tanto culturas como subculturas participan de lo que he llamado “Neofolklore”. Hay que recordar y asimilar que la postmodernidad se instaló en la sociedad de la comunicación generalizada, es decir en una sociedad compleja, globalizada, donde vivir en este mundo múltiple, pluricultural, significa hacer uso de una libertad problemática, es decir entendida como una oscilación contínua entre pertenencia y el desprendimiento o desarraigo.

Entendida la cultura popular como un complejo sistema de símbolos, de identidad que un pueblo crea y preserva es el proceso que conlleva al desarrollo de etapas como las del proceso de aculturación, integración, asimilación y masificación partiendo desde lo geográfico hasta lo político.

A. Marco Conceptual

A.1. El término Folklore desde la concepción “emic y etic”

Seguramente más de una vez hemos escuchado hablar del concepto de Folklore, creado por William John Thoms, a partir de palabras anglosajonas Folk. (Pueblo) y Lore (sabiduría, o tal vez enseñanza, vinculada por algunos con el alemán Lehre) un saber tradicional, “el saber tradicional del pueblo decía William John Thoms, con el pseudónimo de Ambrosio Martín, en su carta, titulada “Folklore”, publicada en el Nº 982 de la revista Athenaeum del 22 de agosto de 1846. Pero la interpretación se vincula con el concepto de cultura dado por Tylor en su obra La cultura primitiva, que la llamó “supervivencias culturales. Aunque ambos conceptos pueden parcialmente contener contenidos folklóricos no significa que uno contenga al otro.

La definición de Thoms, saber tradicional del pueblo, es también un término muy amplio en donde no se puede saber si hace referencia a los pueblos europeos, civilizados o a los pueblos naturales o primitivos. Al ampliarse el concepto de folklore se desvirtúa ya que se hace coextensivo con el saber tradicional de cualquiera de los pueblos y de esta forma el concepto se confunde con el concepto antropológico de cultura en el sentido definido por Tylor. Thoms se refería a un concepto diferente que Tylor pero podemos extraer de su definición un componente significativo “la sabiduría tradicional de un pueblo”, consideremos a esta una perspectiva emic y emic subjetal[A], con esto inferimos que los saberes han de entenderse en un sentido concreto y no abstracto, científico.

De allí que surjan el catador de vinos, el que cuenta leyendas, el que danza, el artesano, todo esto considerado desde un punto de vista emic, del propio pueblo, considerando así  al folklore en su sentido material u ontológico.

Pero esta reproducción tiene un momento tecnológico y/o artístico cuando se rescata un diseño o estilo popular, porque ese “recuperar” tiene un momento gnoseológico.

El rescate de la tecnológica (artística, musical, literaria) es una reconstrucción científica, porque puede ser una imitación de un tejido a punto de extinguirse; incluso son los propios campesinos los que reproducen el tejido en una feria artesanal en la ciudad cercana para las fiestas patronales del lugar, y no como supervivencia, sino como re-nacimiento, y en este caso, la reproducción emic llega a su límite, porque la producción del tejido popular y el tejido reconstruido procede de criterios “externos”,  que proceden del lugar donde se desarrolla la acción.

En cuanto a la forma de realización no pueden llamarse externos desde la perspectiva emic, por ejemplo, en el caso de un misachico o un rito ceremonial que incluye un contexto propio. Una misa católica solemne reproducida con la mayor fidelidad posible en el teatro de la ópera no podría considerarse como una reconstrucción emic plena, sino como una mera parodia etic: al faltar la consagración del pan y del vino y la transustanciación consiguiente, la reconstrucción etic habría que considerarla como una blasfemia, precisamente porque emic la misa católica no es en lo esencial un contenido cultural, sino un proceso sobre-natural y sobre-cultural, un milagro.[1]

Se presenta una dualidad entre el sentido material -ontológico- y el sentido lógico – gnoseológico- del folklore, esta dualidad folklore (emic) y Folklore (etic) conlleva a pensar que Thoms introdujo el término Folklore en un contexto gnoseológico, considerando sus conocimientos científicos y literarios, pero define al saber tradicional, como una realidad material: el folklore.

El folklore que le preocupaba Thoms es el que podía integrarse al Folklore; una perspectiva emic, pero que no descarta en el Folklore, la perspectiva etic. Para Thoms el folklore (en su sentido material) aparece, como aquello que es reconstruido (en el Folklore). Es cierto que esta reconstrucción, entendida en su sentido científico, antropológico, podrá afectar a cualquier contenido de cualquier pueblo o cultura. Jorge Martínez Ríos define el elemento folk y recuerda que Folklore es una disciplina antropológica que estudia los hechos folklóricos, estos hechos folklóricos constituyen la cultura de un grupo y este grupo es llamado “folk”. Muchos investigadores han conceptualizado el término, entre los sociólogos y antropólogos se pueden citar a R. Redfield, Foster, Miner, Poviña, Mendieta, Nuñez, Jacovella, Corso, Cortázar, entre otros.

Otros de los conceptos estudiados desde el punto de vista metodológico es la consolidación a escala planetaria de nuevas redes de comunicación “los multimedios”, se vuelve a actualizar el balance entre lo nuevo y lo antiguo creando dualidades. Estos procesos homogeneizantes y de interdependencia global impactan sobre las sociedades generando redefiniciones de las identidades sociales, así como la puesta en valor de las tradiciones y los saberes locales.

Las transformaciones socioculturales que se dan ya no son solo desde la ciudad sino que se mundializan formas culturales que convive y disputa espacios, como las industrias culturales y las instituciones oficiales y privadas de cultura. La comunicación mediática acelera las innovaciones y renovaciones y con mayor énfasis en el consumo cultural y la interpretación de prácticas artísticas de grupos y/o usuarios retradicionalizan elementos culturales que se creían extinguidos estableciendo nuevas formas de participación y de expresión.

A.2. ¿Por qué otra voz cultural “Neofolklore”?

Hablar de Neofolklore no significa que dejemos de lado el término folklore, por el contrario, no deben considerarse términos polares sino deben tener una mirada o lectura diferente, pues hay lugares en nuestro mundo donde es preciso hablar de folklore, de proyección folklórica o de neofolklore, según las características de los mismos. El folklore como objeto de estudio es una construcción social, porque se parte de la idea epistemológica al trabajo intelectual donde al problematizarlo científicamente se observa, descubre, construye y comprueba vislumbrando de esta forma la “existencia” en la realidad social de una situación problemática significativa como por ejemplo; en las penetraciones culturales: ciertos artefactos culturales en zonas fronterizas.

La construcción conceptual del problema se adecua al modelo teórico: La Teoría de Sistemas[2] de Ludwig Von Bertalanffy, su creador, de la cual analizo las relaciones implicadas. Los sistemas abiertos no pueden vivir aislados. Los cerrados cumplen con el segundo principio de la termodinámica que: “una cierta cantidad llamada entropía, tiende a aumentar al máximo”. Hay una tendencia general de los acontecimientos en la naturaleza física en dirección a un estado de gran desorden, en cambio en los sistemas abiertos evitan el aumento de la entropía y se desarrollan en dirección a un estado de creciente orden y organización (entropía negativa).

Los sistemas abiertos restauran sus propias energías y reparan pérdidas en su organización. Por ello el concepto de sistema abierto se aplica a distintos niveles, por ejemplo a nivel del individuo, del grupo, de la organización y de la sociedad.

 

 

 

Entradas

 

 

 

Salidas

 

 

 

Ambiente

 

Información

Energía

Recursos

Materiales

Transformación

            o

procesamiento

Información

Energía

Recursos

Materiales

 

 

Ambiente

 

 

 

 

 

 

 

 Los sistemas abiertos se adaptan para sobrevivir, su estructura es óptima cuando el conjunto de elementos del sistema se organiza, aproximándose a una operación adaptativa, esta adaptabilidad es un continuo proceso de aprendizaje y auto-organización.

A.3. Objeto de Estudio: El Neofolklore

Construir un objeto de estudio significa problematizar la realidad dirigidas hacia un proceso de construcción como también el buscar hipótesis que lleven simbióticamente a un nivel teórico. Dentro del país y como en el resto de Latinoamérica existen niveles de hipótesis que interactúan con distintos tipos de culturas ya sean a nivel regional, nacional e internacional y que sirven para encontrar variables como también para identificar y categorizar tipos culturales.

Estas rupturas instalan una nueva forma de ver y hablar, una nueva concepción, una nueva mirada para el debate sobre folklore. ¿Cómo se vive las Nuevas tecnologías?, ¿Qué puedo reconstruir a partir de lo popular y de lo urbano?, ¿Qué ritos, qué costumbres, qué gestos, qué palabras, que actitudes esperables se construyen?, todas estas preguntas tienen un antes y un después con respecto a los momentos de ruptura.

En estos términos la noción de “Neofolklore” no es de ninguna manera una concepción negativa ni positiva, es la significación de una construcción social sobre renovación e innovación, con un gran aporte de creatividad. La globalización, mundialización, el neoliberalismo y otros factores sociales han fortalecido la identidad de los pueblos y en ellos se renuevan los patrones culturales, integran o simplemente se fusionan.

Entonces la fusión dada en distintos géneros musicales es un estilo dentro de la música popular no sólo en Argentina sino en Latinoamérica. Este proceso puede darse a través de la música, la danza, el grabado, la pintura y la cerámica entre otros, lo interesante es la búsqueda de lo auténtico, original y nacional recordando que preservar es no olvidar que el proceso de aculturación sigue al desarrollo capitalista de la sociedad globalizada y donde el control cultural está en manos de una clase dominante.

La globalización tiene sus efectos, la mundialización y las aldeas globales son hoy en día, aspectos muy peculiares en la forma de vida en este siglo XXI. Las migraciones traen consigo el desarraigo en el uso y costumbres generadas desde un espacio geográfico a otro. Aquella persona que se traslada de una zona rural a la urbana lleva consigo un conjunto de rasgos culturales que transfiere a otros grupos sociales, sucede lo mismo con aquel individuo que parte de la ciudad a la mega ciudad.

Son muchos los procesos sociales que avanzan transformando pautas y/o patrones culturales de una región a otra, como la tecnología. La tecnología marcó en la historia cambios importantes en las sociedades, definió clases sociales y desarrollos de los pueblos.

Muchos teóricos y estudiosos sobre estos cambios indican que en cada momento de nuestra historia, las estructuras sociales existentes oscilan bajo la presión de nuevas fuerzas políticas y económicas (desempleos), y las relaciones naturales o normales dan lugar a una construcción nueva y aquellas relaciones sociales se transforman en relaciones complejas y cambiantes (nuevas estructuras de pobreza).

Estos cambios crean estilos de vidas diferentes, subcultura que pone de manifiesto nuevas ideas, así la transmisión del industrialismo al superindustrialismo generan mensajes cargados de imágenes que invaden a nuestros sentidos, dirigiendo a la formación de ciudadanos de la era de la transitoriedad. Estamos acostumbrándonos a dejar las cosas con mayor facilidad que en otras épocas (desarraigo), como a acostumbrarnos a no permanecer en un solo espacio (inmigrantes ambientales, digitales, etc.).

Se habla de mestizaje cultural, como la producción colectiva por parte de dos o más culturas en contacto, de nuevos elementos culturales que reflejan tanto el proceso como el resultado del mismo. Así podemos definir muchos conceptos sobre cultura, como “el conjunto de símbolos de una generación a otra…”, “…todo lo que el hombre construye…”, pero lo que importa en este espacio es hablar sobre la “cultura popular”.

La cultura popular es un complejo sistema de símbolos de identidad que el pueblo preserva y crea, produce y consume un mismo grupo de individuos. De esta forma encontramos muchas culturas populares y cada una con sus características propias: culturas étnicas, mestizajes regionales, culturas urbanas, de inmigración, tribus urbanas, etc.

Escuchamos frecuentemente hablar de cultura oficial como sinónimo de poder hegemónico, cuando es realmente un simple proyecto ideológico ajeno a lo popular y nacional que produce un vaciamiento de la memoria colectiva siendo así histórica y cultural.

Los pueblos no se movilizan contra su cultura sino a partir de su cultura, o de la crítica de su cultura con miras a una actualización que dé respuestas precisas a las nuevas situaciones sociales.

A.4. Metodología

 A.4. 1. Relevamiento de fuentes primarias:

En primer lugar, se realizó una investigación exploratoria, de observación y recorrido por los lugares elegidos previamente (Áreas culturales) y la visita informal con actores sociales locales con el fin de identificar informantes claves. Una vez identificadas aquellas personas que podrían aportar información sustantiva a los fines de la investigación, realicé entrevistas abiertas y semi-estructuradas, de carácter cualitativo. Las mismas se realizaran a personas de ambos sexo y mayores de edad. Tales entrevistas fueron analizadas intentando identificar nudos de sentido significativos a partir de las fusiones, transformaciones, reconstrucciones e innovaciones que los actores sociales productores culturales en el arte de la música, danza, cerámica y tejido, privilegiando el sentido que estos tienen para los actores. La información primaria fue recogida en zonas rurales y urbanas privilegiando las instituciones donde se realizan eventos artísticos, sean festivales, exposiciones, ferias, etc. Paralelamente, para nuestra investigación utilizamos fuentes secundarias: especialmente bibliografía referida a religiosidad popular y métodos y técnicas de investigación de campo.

Las entrevistas se llevaron a cabo entre los años 1983 hasta el presente año a más de 100 protagonistas pertenecientes a una clase social media. Las preguntas que acompañaron estas entrevistas tienen que ver con el origen, herencia cultural, necesidad básica y mercado.

Los fundamentos metodológicos tanto como la matriz analítica utilizada condujeron a evidenciar las formas de transmisión de determinado hecho cultural como las fiestas de los Santos de un país a otro, la temporalidad en celebraciones del carnaval en los valles calchaquíes, Fiesta de la Pachamama, festivales norteños y sureños, en Argentina,  Chile, Bolivia, entre otros países. El rol de los actores sociales, portadores de rasgos culturales, mantienen y/o modifican el hecho cultural y su construcción identitaria. Este estudio de comportamientos, estructuras y subestructuras me llevó a crear condiciones epistemológicas necesarias para lograr que el nivel de teorización, variables e hipótesis se conectaran con “esta” realidad quedando así determinada con una expresión acorde al presente siglo y esa es la voz “Neo-folklore”.

III. Conclusión

III. 1. Reflexiones finales sobre lo Investigado.

La globalización, mundialización, el neoliberalismo y otros han fortalecido la identidad de los pueblos en los que permanentemente se renuevan los patrones culturales, se integran o simplemente se fusionan.  Así la fusión de distintos géneros musicales es un estilo dentro de la música popular no sólo en Argentina sino en Latinoamérica. Existen varios referentes al respecto pero citaré a un salteño, del cual he denominado estilo Chamesiano, lo que anida es su creatividad, es la ejecución del bombo legüero materializado en la batería. Este estilo “chamesiano” encontró seguidores – bateristas y percusionistas – de nuestro país, es un estilo que guarda mensajes porque encontramos en ellos hibridación cultural, regionalización y también globalización, pues habita el espacio urbano.

Toda esta innovación se genera conjuntamente con la tecnología, así es como de esta manera grupos musicales e intérpretes aportan sus conocimientos y estilos a través de notaciones, trazando líneas de análisis con lenguajes técnicos e innovadores siendo ésta una forma de llegar a otros sitios, como a megaciudades produciéndose interacciones musicales que emancipan el destino cultural y político de nuestro continente.

Este proceso puede darse a través de la música, la danza, el grabado, la pintura, la cerámica, entre otros.  Lo interesante de todo esto es la búsqueda de lo auténtico, original y nacional, recordando que preservar es no olvidar que el proceso de aculturación sigue el desarrollo capitalista de la sociedad, donde el control cultural está en manos de la clase dominante.

Respecto al artista, hay que considerar que la creación genuina del artista es parte de la creación también genuina de un pueblo y es por ello que cuando se introducen contenidos o elementos simbólicos ajenos, dejan de ser auténticos. Las pautas culturales con respecto al Arte y la Tecnología a veces interactúan , por ejemplo ; desde el paleolítico existen expresiones donde cuesta ver donde acaba la tecnología y dónde comienza el arte, a veces, una hoja de laurel solutrense es una expresión estética y también es un útil para cortar carne.

El Arte también guarda interrelación con la política, ya que se patrocina beneficiando, favoreciendo o no pautas culturales, manteniendo así su estructura de dominación. Hablar de cultura significaría seguir desglosando prácticas sociales propias del hombre.

Distinto a los debates teóricos sobre la cultura y de una forma pragmática enfoqué el estudio sobre el Orden Cultural como Realidad tomando a la Educación como la institución consagrada a transmitir la Realidad objetivada donde el alumno aprende lo sistematizado y también cómo éste puede a través de varias generaciones aprender una cultura que luego analiza, modifica, remodela o innova, como la cultura escolar, la violencia contra-escolar y la contracultura.

Y en este andar por escenarios culturales he interactuado con distintas personalidades que hacen de la proyección folklórica una forma muy especial de transmitir la cultura de sus pueblos. Comprendí la dimensión del canto, la danza, el mestizaje cultural que encierra la música popular argentina y latinoamericana. Hoy me encuentro en Lima, Perú, donde puedo interactuar con elementos propios de su cultura urbana como también así algunos rasgos nativos , mañana será otro el país a donde llegaré observando y trazando líneas de análisis con lenguajes técnicos e innovadores para poder consolidar aún más la noción de NEOFOLKLORE en Latinoamérica.  Es por ello que hablar de Neofolklore es transitar el camino del cambio, de la renovación, la innovación y el reconocimiento pluricultural de nuestro continente, heredero de raíces étnicas en los albores de este siglo XXI.-

El proceso de mundialización o planetarización es un proceso que se inicia en el siglo XV con el encuentro del mundo europeo y el mundo americano. Hoy la interrelación entre los países ha permitido el intercambio de conocimientos y tecnologías y han provocado una difusión de estilos de vida y elementos tecnológicos similares en todo el planeta.

Tomando una cita de Ander-EGG, Ezequiel (Reflexiones en torno al proceso de mundialización-globalización Ed. Lumen-Humanitas, Bs. As. 1998) “No distinguir entre el proceso de mundialización /planetarización y la globalización es un grave error de análisis de perspectiva prospectiva. También hay que diferenciar entre neo-liberalismo y globalización; este proceso podría proseguir en el futuro, conforme con otros postulados o, al menos, como ya se insinúa, a través de ciertas señales, corrigiendo las aberraciones del neo-liberalismo “.

Considerando que en el presente la globalización es un hecho fundamentalmente financiero, repercuten en ámbitos políticos y culturales. Nuestras vidas se desarrollan dentro de un capitalismo avanzado caracterizado fundamentalmente por las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICs) como también de los fenómenos de globalización e integración transnacionales.

Lo que se ha llamado Sociedad Red se identifica, en el ámbito individual, por otra cuestión como son las múltiples posibilidades de ocio y estilos de vida que esta plantea. Teniendo en cuenta el concepto de estilo de vida según Fealtherstone[3] en la cultura del consumidor contemporáneo, el individualismo, personalidad y conciencia del propio estilo. El propio cuerpo, la indumentarias, las comida, bebida, casa, auto, elección de vacaciones, etc., deben verse como signos de individualismo en el gusto y sentido del estilo de propietario /consumidor.

 Hablar de creación colectiva, en tanto producción humana, parte sin duda de reflexiones acerca del concepto antropológico de cultura. Para Ralph Linton, una de las figuras clave del movimiento de cultura y personalidad en su fase neo -freudiana, definió los rasgos culturales en un idioma mentalista. En su definición, un rasgo cultural es la asociación de una forma y una sustancia particular con una función sociocultural y también con el sentido que una entidad así tiene para las gentes entre quienes se manifiesta o que la usan. Recordemos que las entidades culturales son constructor lógicos empíricos basados en la observación de la conducta verbal y no verbal de los actores humanos individuales.

La característica de estudiar, indagar y difundir la herencia social de los pueblos nos pone en tensión cuando hablamos del folklore entre la conservación y el cambio entre la creación y la renovación. En este siglo XXI habrá muchos escenarios innovadores, pero no dejarán de emerger del molde original, la noción de Neofolklore desarrollada en esta ponencia es la significación de una construcción social sobre renovación e innovación con un gran aporte de creatividad, recordar que preservar es no olvidar que el proceso de aculturación hoy, se define dentro de una sociedad globalizada donde el control cultural está en manos de una sociedad democrática y libre.-

Bibliografía:

Gustavo Bueno, Nosotros y ellos. Ensayo de reconstrucción de la distinción emic/etic de Pike. Pentalfa, Oviedo 1990 Colección El Basilisco 21×13 cms · 131 pgs ISBN 84-7848-424-8

La Sociedad Folk, by Robert Redfield and Gregorio Rosas Herrera © 1942 Universidad Nacional Autónoma de México

Augusto R. Cortazar. (1965) Esquema del Folklore, Bs.As. Columba.

Robert Redfield. (1963) El mundo primitivo y sus transformaciones, México F.C.E.

George Foster. (1964)  Las culturas tradicionales y los cambios técnicos México, FCE.

Augusto R. Cortazar. (1968)  “Régimen para estímulo de las artesanías y ayuda a los artesanos” del Fondo Nacional de las Artes, Catálogo de la primera exposición representativas de las artesanías argentinas Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes.

Thelma Mc Cormack. (1992) “La cultura folk y los medios masivos de comunicación” Serie de Folklore (17):5-38. Dpto. Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires

[1] Diccionario filosófico: Pelayo García Sierra Biblioteca Filosofía en español http://filosofia.org/filomat

[2] Según Bertalanffy, sistema es un conjunto de unidades recíprocamente relacionadas, de la que se deducen dos conceptos: 1. propósito (meta, objetivo) 2. globalismo o totalidad En el primero hace referencia a que en todo sistema existe un propósito, un objetivo, un objeto de estudio cuyos elementos y sus relaciones definen una distribución que trata siempre de alcanzar un objetivo. En el segundo se refiere a los cambios que se generan dentro de la totalidad, es decir cuando una de las unidades del sistema cambia, se produce un cambio en otras unidades, este efecto significará un ajuste en todo el sistema. Por esto se presenta una relación de causa/efecto. A partir de estas transformaciones o cambios se derivan dos fenómenos que son: entropía y homeostasia.

 [3] Fealtherstone, M, 1991, citado en Bocork, R.,1993.p.52


[A]Cuando el lingüista, el etnógrafo, el antropólogo, el historiador dicen intentar el conocimiento de determinadas instituciones, gestas, ceremonias o, en general, contenidos culturales de un pueblo estarían propiamente: (1) (a) O bien tratando de reproducir esos contenidos culturales tal como se les aparece a los individuos humanos (actores, agentes) que pertenecen al pueblo o cultura de referencia; (b) o bien tratando de reproducir las operaciones que los sujetos agentes de esas gestas, ceremonias, etc. llevan a efecto cuando las realizan. En los casos (a) y (b) se estaría produciendo desde un punto de vista emic. Notemos que las situaciones (a) y (b) pueden darse conjuntamente: al reproducir las operaciones de un carpintero que fabrica una mesa reproduzco la mesa tal como la percibe el carpintero. Aquí la perspectiva emic subjetual se corresponde con la perspectiva emic objetual y recíprocamente. Pero podría ocurrir que una reconstrucción emic subjetual no nos condujese a una reconstrucción objetiva, es decir, podría ocurrir que la imitación de las operaciones de otro sujeto no nos pusiese delante de objetos o configuraciones similares a las percibidas por él. (2) O bien se está tratando de reproducir, o al menos, fijar las coordenadas, de estos contenidos culturales a partir de factores que acaso no son percibidos como internos por los miembros de ese pueblo, o agente de referencia, sin que por ello (al menos, según la tesis ‘eticista’) tengamos que abandonar la pretensión de haber alcanzado un mayor grado de potencia en la reconstrucción. Estaremos entonces en una perspectiva etic. También esta perspectiva etic puede referirse solamente a un punto de vista etic operatorio que no nos lleve, sin embargo, a una configuración etic objetual: pudiera ocurrir que nos lleve a una reconstrucción emic objetual a partir de operaciones etic muy distintas de las emic subjetuales, como cuando se reconstruyen fotografías que han sido previamente digitalizadas.